Es de sobra conocido un cerdo que es muy guarro, suele estar muy gordo, pues no desperdicia comida, lo engulle todo y no hace ascos a lo que devora.
Utilizando este símil, el saber popular traslada esta expresión a otro ámbito, como es el empresarial. El doble sentido de esta expresión es que quien actúa en el mundo de los negocios con más suciedad, suele ser el que más prospera.
Esto se debe, al igual que los cerdos, que no se detiene ante nada, no le importa lo que devore, y no tiene conciencia de su propia suciedad, por lo que no le importan las críticas, la opinión o las necesidades de otras personas. Solo le importa cebarse él mismo.
Esta forma de actuar, es muy propia de nuestra civilización, y puede emplearse para más de un campo, no únicamente en el de los negocios.
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