Aunque su nombre no sea prácticamente recordado, su aportación a nuestra historia es digna de recordar. Gracias a él se crea la llamada “Santa Hermandad” , cosa muy diferente del “Santo Oficio de la Inquisición”.
Alonso nació en el año 1430, en el seno de una pequeña familia de la nobleza castellana. Eto provocó que como única fuente de ingreso, tuviera que ponerse al servicio de un noble de mayor rango y mayores ingresos.
Así entró al servicio de Juan Pacheco, el Marqués de Villena, el cual, por aquellos años competía con el monarca castellano Enrique IV de Trastámara por el reparto del poder.
El marqués dirigía una facción de la nobleza interesada en deponer al soberano por considerarlo “rey inútil”, a causa de su supuesta impotencia sexual.
Esto era solo una excusa para controlar todos los resortes del poder y obtener así una forma de gobierno pactista entre la nobleza y el rey.
Alonso de Quintanilla fue un firme defensor de esta causa durante su juventud, apoyando la causa del hermano del rey: Alfonso, para representar los intereses de los nobles. Comenzó así una guerra civil que no terminó más que con la muerte del infante Don Alfonso.
Los tiempo estaban cambiando, apareciendo por el horizonte la figura política más importante del siglo en Castilla: Isabel, la hermana del rey Enrique y del fallecido Alfonso, que poco tiempo después empezaría a ser llamada “la católica”.
El objetivo de esta era limitar el poder los nobles y para lograrlo, no dudó en rodearse de los miembros de la mediana y baja nobleza, que vieron así una oportunidad de ascenso social. Entre ellos se encontró Alonso, desengañado por la actitud egoísta de los grandes nobles.
Al servicio de Isabel entró como tesorero real, encargado de la hacienda y de la fábrica de moneda. Uno de sus consejos más afortunados fue el de apoyar y financiar el proyecto de un desconocido llamado “Cristóbal Colón”.
Sin embargo, el hecho que mayor reconocimiento le reportó fue el de conseguir la creación de la “Santa Hermandad”.
Uno de los métodos para limitar el poder a los nobles era entregárselo a las ciudades, Una de las mayores aspiraciones de estas era solucionar el problema de la seguridad provocada por las bandas de maleantes. Estas bandas solían estar al servicio de los nobles locales, los cuales actuaban a su antojo fuera de los límites de las ciudades, que veían como solo unas fuertes murallas podían defenderlas de la anarquía.
Así surge la idea de organizar milicias ciudadanas para garantizar la seguridad de las zonas rurales. Eso era la “Santa Hermandad”.
Sus métodos eran tan violentos como los de los bandidos contra los que luchaba, pero se organizaba según unos estatutos y unas leyes internas, comunes a todas las hermandades creadas. Esto las hacían ser muy parecidas a un ejercito permanente y profesional, pagado además por las propias ciudades.
Las resistencias iniciales a su creación fueron solucionadas por Alonso, el cual a cambio les prometió mayor participación en los asuntos de estado. La primera fue creada en el año 1476 y lo cierto es que fueron muy efectivas, aunque de corta vida: en unos 25 años dejaron de ser necesarias y se disolvieron.
Hoy se las considera el antecedente de la Guardia Civil actual, por ser el encargado de mantener a seguridad en el medio rural.
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