Estos habían hecho del sur de Hispania una base fundamental del comercio cartaginés. Allí, prepararon un ejército con el que plantar cara a su gran rival : la ciudad de Roma, que ya les había derrotado en la llamada 1ª guerra púnica (264-224 a.C. ).
Así, Aníbal, sobresaliente general en las guerras de Hispania , recibe la orden de iniciar una 2ª guerra contra Roma. Para ello decide atacar y destruir Sagunto, aliada de Roma ( 210 a. C. ).
Esta provocación no queda sin respuesta, iniciándose así el conflicto. El plan de Aníbal era genial : privada Cartago de su flota por la derrota en la guerra anterior, sólo quedaba un ataque por sorpresa a la misma ciudad de Roma. ¿Cómo hacerlo? Existía la posibilidad de atacar por el Norte, atravesando los Alpes, sin embargo, era esta una barrera natural insalvable, sobre todo en invierno, y nunca se había realizado. La decisión estaba tomada se haría de ese modo.
Aníbal partió con un ejército desde Hispania rumbo al norte de Italia. Consiguió atravesar los Alpes y colocar a la mitad de sus tropas en suelo italiano ( la otra mitad había muerto por las durísimas condiciones del viaje ).
Cuando su ejército, pequeño pero bien adiestrado y curtido , apareció en la frontera Norte, cundió el pánico en Roma. Las derrotas se fueron sucediendo, más aún cuando las tribus galas se unieron a Aníbal en contra de sus enemigos romanos.
A pesar de este golpe de mano, Roma no estaba , ni mucho menos, derrotada. Por suerte para ella, sus estrategas se dieron cuenta de que no podrían derrotar a Aníbal en una batalla convencional, ya que las tácticas de su enemigo, entre las que estaba el uso de elefantes como fuerza de choque, eran muy superiores a las suyas.
Se decidió prolongar el conflicto en una guerra de desgaste. Aníbal buscó el apoyo de las ciudades de tradición griega del Sur de Italia, pero sorprendentemente éstas siguieron fieles a Roma, lo que provocó el estancamiento del conflicto. Aníbal no podía sitiar Roma y conquistarla , así como ésta no podía expulsarlo de Italia.
Finalmente se optó por continuar el conflicto en las colonias del Mediterráneo. Allí, las victorias llegaron al bando romano, de la mano del general Publio Cornelio Escipión. Éste consiguió llevar la guerra hasta las mismas puertas de Cartago.
Aníbal permanecía en Italia desde hacía 15 años. Sus mensajes pidiendo refuerzos cayeron en saco roto debido a rivalidades políticas. Incluso pidió ayuda a su hermano Asdrúbal, que se encontraba en Hispania. Para su desgracia, cuando éste intentaba repetir su hazaña del paso de los Alpes, resultó descubierto y derrotado.
La suerte estaba echada. El Senado de Cartago, al saber que Escipión se dirigía hacia allí, ordenó la evacuación de Aníbal y su regreso para defender la ciudad. Su primera derrota fue la más terrible. En la Batalla de Zama se forjó el triste destino de Cartago. La ciudad fue destruida, hasta los cimientos y se sembró sal en los campos para volverlos estériles.
Sin embargo, Aníbal no murió en la batalla, consiguió exiliarse hacia el Mediterráneo Oriental, pero el que fuera el Príncipe de las Victorias, ahora no era más que un perseguido sin refugio posible. Roma movía ya todos los hilos , y no permitió descanso a quién tanto había temido. Tal es así que presionó para que le entregaran a cualquier precio.
Sabiéndose perdido, pero prefiriendo la muerte a caer prisionero de Roma, Aníbal se suicidó tomando veneno. Era el año 183 a. C. Roma había vencido.